Quise esperar un poco para escribir un artículo sobre Luminair V2.1.2 esperanzado en que algunas funciones sean implementadas durante los últimos meses. Pero ya que estas no han sido desarrolladas, y no hay signos de que lo serán, he decidido hacerlo. Vale recalcar que esta aplicación funciona realmente como una consola DMX y no es simplemente un control remoto de otra. En ello ya hay bastante mérito y, que tenga entendido, no existe ningún otro software para iOS con las propiedades de Luminair.
Conexión
Luminair hace uso de la conexión inalámbrica del dispositivo iOS para transmitir Art-net a través de una red (es necesario un enrutador), para que luego un hardware (ej: Enttec Open DMX Ethernet) conectado a la misma lo reciba y convierta al protocolo DMX. La configuración no es complicada pero se necesita tener conocimientos básicos sobre redes y direcciones IP.
He tenido la oportunidad de “jugar” con Luminair en una iPad y constatar que su velocidad de procesamiento es bastante aceptable y, gracias a que puede anular el bloqueo automático del dispositivo iOS, no hay que preocuparse de que la transmisión se corte repentinamente. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el show está sujeto a la cantidad de batería disponible y que siempre es aconsejable tener el aparato iOS conectado a una fuente de corriente eléctrica para evitarnos sorpresas desagradables.
Funciones
Las funciones de “patch”, de manipulación de efectos y de programación se basan en el concepto “tracks”. Los tracks son grupos de parámetros configurables y seleccionables, que difieren de las consolas convencionales basadas en fixture IDs o canales. La idea puede resultar confusa al comienzo, pero estoy casi seguro que a un programador experimentado le bastarían solo un par de horas para acostumbrarse al concepto y a la interfaz.
Fajas (“sliders”) virtuales con función multi-touch permiten cambiar los valores para cada parámetro, y dentro del “color-picker” existe una paleta para grabar “presets” personalizados. Los parámetros alterados pueden ser luego guardados como “cues” y estos después apilados en “stacks” (algo parecido a un “cuelist” de otra consola). A los “cues” se les puede añadir tiempos de transición (fade) así como también es posible configurarlos como “chase”. En resumen, las capacidades mínimas de playback están disponibles.
Una función simpática es aquella que permite tomar una imagen del carrete y asignarla a algún “cue”. Lo lógico es asignar una imagen que represente al “cue” para su fácil identificación, ya que cuando se entra en modo “cover flow” las imágenes aparecen una tras otra horizontalmente.
En cuanto a los shows en sí, estos son guardados dentro de la aplicación y pueden ser enviados a otros usuarios como archivos vía correo electrónico, o sincronizados en múltiples equipos a través de iCloud. Luminair tiene soporte también para MIDI y OSC (Open Sound Control) dándole características de expansión increíbles.
Lo que le falta
Si bien manipular colores no es nada complicado, cuando se trata de gobos u otros efectos, que requieren de valores más exactos en su operación, la tarea puede resultar un poco frustrante. Sería genial si se pudiesen dividir los “tracks” dentro de sí mismos para poder asignarles rangos de valor, texto descriptivo o imágenes específicas.
No existe un motor de efectos en Luminair. Por ejemplo, aplicar un efecto en el cual los colores van “deslizándose” dentro de un grupo de luces nos tomaría toda una eternidad. Es verdad que este tipo de función reduce la performance de cualquier consola, y que un iPad o iPhone no son necesariamente los indicados para ejecutar un show complejo, pero un par de opciones para efectos básicos y simples serían geniales.
De mi parte yo no le pido más a Luminair tomando en cuenta su precio asequible y el hecho de que funciona dentro de un hardware limitado.
